Todo lo que necesitas saber acerca del BDSM

Todo lo que necesitas saber acerca del BDSM

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Hace un par de años, los libros y las películas de 50 Sombras de Grey popularizaron el concepto de BDSM, cuyas siglas se refieren al Bondage y Disciplina; Dominación y Sumisión; Sadismo y Masoquismo, los cuales abarcan una serie de prácticas y actividades sexuales. Sin embargo, lo que se mostraba en esos libros y películas no era del todo realista y le dio una idea errónea del BDSM a las personas y damas de compañia en el df que no estaban muy familiarizadas con el término.

Practicar de manera correcta BDSM puede ser una gran experiencia para una persona, satisfacer sus necesidades sexuales y proporcionarle una visión diferente de la vida. Pero, como en cualquier otro aspecto, para que funcione hay que tomarse el tiempo de informarse. Por esta razón, en esta nota, te compartimos algunos datos que deberías conocer acerca de estas prácticas sexuales.

El BDSM no siempre tiene que ver con sexo

Las prácticas BDSM también incluyen juegos mentales, distanciamientos y una fascinante interacción entre la pareja. No todo se trata de latigazos o encadenamientos, ya que el deseo por el control y la obediencia traspasan el umbral de los juguetes y abarcan lo que más placer le pueda provocar a ambas personas.

Someterse no significa ser débil

El BDSM es una práctica sexual para dar y conseguir placer, por lo tanto someterse ante una pareja, volverse vulnerable y entregar el cuerpo no convierte en débiles a quienes deciden realizarlo.

Se puede ser dominante y sumiso

Aunque es muy común pensar que los roles de «dominante» y «sumiso» siempre están bien definidos, en la práctica real es diferente, ya que una persona puede jugar ambos papeles, y recibe el nombre de“interruptor”. Estas personas son versátiles y pueden ser el dominante en un encuentro, y el sumiso en otro.

Es necesario tener una palabra o seña de seguridad

Una palabra o seña, en caso de que se esté atado o amordazado, de seguridad siempre se debe acordar desde el principio, junto con los límites de cada persona, para que el momento sea placentero, excitante y seguro. En una práctica sana del BDSM, un sumiso sí puede decir no en cualquier momento, por lo que el dominante debe tener una buena educación sexual y respetar dicha decisión.

El BDSM puede ser peligroso

Cuando se busca practicar BDSM con personas desconocidas, por ejemplo de comunidades en internet, puede volverse muy peligroso. Ante esta situación siempre es necesario poner límites, guardar la mayor privacidad y, de ser posible, hacer una investigación de la pareja ocasional.

POSICIONES BDSM PARA PRINCIPIANTES

Si quieres adentrarte un poco en el mundo del BDSM pero no sabes cómo, no te preocupes, a continuación te presentamos algunas posiciones para principiantes. Recuerda que al descubrir estas prácticas sexuales no se trata de empezar con lo más difícil, sino de atreverte a ir un paso más allá y darle un toque de dominación y sumisión al sexo.

Atada y de pie

Ambos estarán de pie, uno frente al otro, ella con las manos atadas en la espalda. En esta posición, él tiene varias opciones: penetrarla solo levantando una de sus piernas y sosteniéndola de la espalda, o utilizar un dildo para penetrarla o incluso sólo para jugar en el área del trasero. Mientras tanto, ella experimentará la tensión sexual de no poder mover sus manos.

Piernas bloqueadas

Esta posición, además de ser visualmente muy sexy, será un placer absoluto para ambos. Se trata de que ella se coloque con las piernas abiertas de par en par en la orilla de un sillón y él le ate cada una de las piernas de manera que no pueda cerrarlas aunque quiera. Él se hinca y le hace un maravilloso cunnilingus, ese mero hecho lo hará excitarse muchísimo y, por su parte, ella no podrá controlar el placer del orgasmo y el hecho de no poder moverse.

Sentado y sometido

Para esta posición, ella es la dominante y él es el sumiso, por lo que la mujer ejercerá todo su poder e inmovilizará al hombre en una silla, ella se le pondrá encima para jugar al “me tienes – no me tienes”.

De espaldas

Esta posición es muy parecida al perrito, sólo que la mujer no está ni completamente en cuatro ni con el torso recargado en una superficie; esto provoca que ella se encuentre en equilibrio precario y, por lo tanto, es la fuerza del hombre la que la mantendrá “a salvo”. Él puede rodearla de la cintura con un brazo y jalarla hacia sí.

Hincado y encogida

Para esta postura, él va a atarla de los pies (estos deben de ir juntos, como en posición fetal); entonces, la recostará sobre el piso, se hincará y la jalará de los pies hasta ponerla en la posición justa para poder penetrarla. La gran maravilla de esta posición es que ella está muy limitada en movimientos y no puede abrir las piernas, por lo mismo, la penetración es como “aprisionada”, lo cual los llenará de placer a ambos. 

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